domingo, 23 de noviembre de 2008

Revisión del tratamiento de cáncer de cuello uterino

British Medical Journal 2007;335:765-78

Un nuevo trabajo de revisión resume la práctica actual en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Los autores también identifican dónde podría cambiar la práctica en el futuro cercano, y recomiendan prioridades de investigación.Los investigadores, especialistas en oncología ginecológica de centros en Ginebra, Suiza y Laval, Canadá, basaron su revisión en una búsqueda de literatura de todos los artículos relevantes publicados desde 1966 hasta marzo de 2007. Estos incluían meta-análisis y revisiones sistemáticas. Su trabajo, publicado en British Medical Journal, discute brevemente las causas del cáncer cervical (con los tipos de alto riesgo de virus de papiloma humano (HPV) como la principal causa), cómo se expande, los síntomas, el diagnóstico y la patología.Luego se centraliza en la estadificación, y señala que el sistema clínico de estadificación producido por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) es la forma más ampliamente utilizada de clasificación. No obstante, señalan: “Las evidencias ahora muestran que la tomografía computada, las imágenes por resonancia magnética, la tomografía por emisión de positrones, y la estadificación quirúrgica son mejores que la estadificación clínica para identificar la verdadera extensión de la enfermedad. No obstante, ninguno de estos métodos ha sido incorporado aún al sistema de estadificación de FIGO”.Los investigadores reconocen que existen buenas razones para que esto sea así: 1) Una razón es que los métodos de estadificación deben estar universalmente disponibles, estandarizados y ser comparables, inclusive en los países en desarrollo donde la carga de la enfermedad es la más alta y sin embargo hay menos posibilidades de que las nuevas tecnologías estén disponibles, y 2) Todavía hay falta de consenso sobre la mejor modalidad de imágenes y el valor de la estadificación quirúrgica.Los investigadores continúan resumiendo el tratamiento de la enfermedad inicial (incluyendo el rol de la cirugía de conservación de la fertilidad, y la función de la biopsia de nódulos centinela para informar las decisiones terapéuticas) y la enfermedad en estadio avanzado. También examinan el control y el tratamiento de la enfermedad recurrente (que a menudo es incurable, con tasas de sobrevida a 5 años debajo del 5 por ciento).Prevención y prioridadesPara finalizar, los investigadores comentan: “A lo largo de los últimos años, en la mayoría de los países industrializados las mujeres con cáncer de cuello uterino se han beneficiado de mejores técnicas de imagen, mejores tratamientos (incluyendo la quimiorradioterapia), y enfoques quirúrgicos más conservadores. En escenarios de bajos recursos – donde las instalaciones para radiología, quimiorradioterapia, y cuidados paliativos son limitados o no están disponibles – es importante identificar qué recursos satisfacen las necesidades de atención médica en forma más efectiva y considerar enfoques alternativos”. La prevención primaria con vacunas contra el HPV se cita como la mejor forma de disminuir la mortalidad y la morbilidad de cáncer cervical en el futuro cercano. Los investigadores sugieren que una prioridad de investigación sería que se determinen estrategias para implementar satisfactoriamente la vacunación, incluyendo vacunas a bajo costo para los países del mundo en desarrollo.
Otras prioridades de investigación identificadas incluyen:
Desarrollar y evaluar vacunas terapéuticas para curar lesiones precancerosas o lograr la remisión del cáncer cervical avanzado, o ambos.Desarrollar y probar agentes anti-angiogénicos para las pacientes con enfermedad metastásica.

Terapia génica viral abre promesas para el cáncer cervical

Examinan la aplicabilidad de administrar inhibidor de tejido de metaloproteinasas-3 mediante adenovirus en el tratamiento del cáncer cervical.MedWire News: Los hallazgos de un estudio ahora muestran que la sobreexpresión del inhibidor de tejido de las metaloproteinasas-3 (TIMP-3) utilizando un vector de adenovirus puede inhibir el crecimiento de células de cáncer cervical.Los investigadores compararon el crecimiento del cáncer cervical en las líneas celulares humanas CaSKi y HeLa después de infección con GFP, P53, cisplatino (cDDP) y TIMP-3. En cada caso, la transferencia se realizó a través de vectores adenovirales (Ad).La infección de Ad-TIMP-3 produjo un potente efecto transeúnte en las células de cáncer cervical. En los cultivos que contenían 50 por ciento de células infectadas con Ad-TIMP-3, el 75 por ciento de las células de cáncer cervical murieron en el curso de 96 horas. Sin embargo, la infección de Ad-GFP no tuvo efecto.La infección de Ad-TIMP-3 también aumentó la quimiosensibilidad de las células de cáncer cervical HeLa y CaSki 3,6 y 4,8 veces, respectivamente, en comparación con las células no infectadas.La sobreexpresión de Ad-TIMP-3 detuvo el crecimiento de las células de cáncer cervical en la fase G2/M, e indujo un efecto de muerte celular más potente dependiente de la dosis que el Ad-p53.Los investigadores inyectaron Ad-TIMP-3, cDDP, y Ad-GFP en xenoinjertos murinos tumorales. Los tumores infectados con Ad-GFP continuaron creciendo. Comparados con éstos, los tumores inyectados con cDDP fueron un 50 por ciento más pequeños, mientras que los inyectados con Ad-TIMP-3 y Ad-TIMP-3 y cDDP combinados fueron un 66 por ciento y un 81 por ciento más pequeños, respectivamente.Ying Zhang (de la Academia China de Ciencias Médicas, Beijing, China) y colaboradores concluyen: “Ad-TIMP-3 sustenta potencial terapéutico para el cáncer cervical”.

Tipos de HPV


Los HPV son virus DNA de doble cadena sin envoltura y simetría icosaédrica con cápside de 72 capsómeros y de la familia Papovaviridae, que infectan preferencialmente las células epiteliales, donde crecen lentamente y se autorreproducen en el interior del núcleo.
Habitualmente los HPV se dividen en cutáneos y mucosos. Los HPV cutáneos (tipos 1, 2 y 4) son los causantes de las verrugas comunes y plantares. Entre los más de 120 tipos de papilomavirus identificados molecularmente, alrededor de 40 pueden infectar la mucosa genital mediante transmisión sexual, y entre 13 y 18 son considerados altamente carcinogénicos, oncogénicos o de alto riesgo.
La mayoría de estos HPV de alto riesgo están además relacionados filogenéticamente, el HPV 16 con los tipos 31,33,35,52,58 y el HPV 18 con los tipos 39,45,59,68. Estudios epidemiológicos sobre la prevalencia de los diferentes tipos de HPV en el cáncer de cérvix muestran sin embargo que la mayoría de los cánceres cervicales (60 a 72%) están relacionados con sólo dos tipos: el HPV 16 y el HPV 18.
Los HPV oncogénicos están también implicados en el desarrollo de otros tipos menos frecuentes de cáncer, como el de canal anal, vulva, pene u orofaringe.
Por otro lado, la infección con virus considerados de bajo riesgo oncogénico, fundamentalmente los tipos 6 y 11, puede causar verrugas anogenitales (condilomas acuminados) y neoplasias intraepiteliales de bajo grado de vagina, vulva, cérvix, pene y ano

Vacuna contra el cáncer de cérvix

Existe una nueva vacuna capaz de protegernos del virus del papiloma humano (VPH). El VPH, virus que provoca verrugas genitales, es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. La infección con el VPH también puede provocar problemas con el cuello del útero (la entrada del útero, que se encuentra en la parte superior de la vagina) y éstos pueden derivar en cáncer de cérvix.

Tanto las mujeres como los hombres pueden contagiarse el VPH por contacto sexual, incluidos el contacto vaginal, oral y anal. La mayoría de las personas infectadas con VPH no saben que están infectadas porque no presentan ningún síntoma. No siempre las personas desarrollan verrugas genitales cuando se infectan con el virus, pero aún así éste se encuentra en su organismo y puede provocar daños. Cuando no aparecen síntomas obvios, como las verrugas, es posible que las personas que tienen el virus no lo sepan e infecten a otras.

Puesto que el virus del papiloma humano puede provocar problemas graves, como las verrugas genitales y el cáncer de cérvix, la vacuna es un adelanto importante para evitar la infección y protegerse del contagio del VPH. En junio de 2006, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó una vacuna que protege a las mujeres de infectarse con algunas de las cepas más peligrosas del VPH.

¿Cómo funciona?

La vacuna contra el VPH aprobada por la FDA es segura para mujeres de 9 a 26 años de edad. Ésta se aplica en tres inyecciones a lo largo de un período de 6 meses.

La vacuna no protege a las mujeres que ya están infectadas con el VPH. Por lo tanto, la manera más eficaz de prevenir la infección es vacunarse antes de tener relaciones sexuales por primera vez. Sin embargo, la vacuna no brinda protección contra todos los tipos de VPH; por eso, es importante que las mujeres que mantienen relaciones sexuales se hagan Papanicolaus y exámenes de rutina frecuentes.

La única manera de evitar totalmente las infecciones por VPH y otras enfermedades de transmisión sexual es no tener relaciones sexuales (es decir, la abstinencia sexual). Para quienes tienen relaciones sexuales, los condones ofrecen cierta protección contra el VPH. Los condones no pueden evitar completamente las infecciones porque las verrugas pueden quedar fuera del área cubierta por el condón (las verrugas no siempre son visibles).

La vacuna contra el VPH no reemplaza el uso de los condones para protegerse contra la transmisión de enfermedades venéreas durante las relaciones sexuales.

Las espumas, cremas y geles espermicidas no han demostrado ofrecer protección contra el VPH y las verrugas genitales. Si tienes alguna pregunta acerca de la vacuna o te preocupan las enfermedades de transmisión sexual, habla con tu médico.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

ESPECIALISTAS ACUERDAN COMOUTILIZAR LA VACUNA CONTRA EL HPV

Nuestro país ya tiene las primeras guías locales sobre cómo utilizar la vacuna para prevenir la infección por el virus responsable del segundo cáncer femenino más frecuente, el de cuello uterino. Se estima que 7 de cada diez mujeres se infectarán con el virus del papiloma humano (HPV) en su vida.

El consenso, que fue convocado por la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto-Juvenil (Sagij), establece que el momento óptimo de aplicación de esta vacuna femenina es a los 12 años, la edad frecuente de la primera menstruación y, en promedio, unos tres años antes de que las adolescentes argentinas tengan su primera relación sexual.

"Si bien la indicación es a partir de los 10 años, nosotros recomendamos utilizarla a partir de los 12 años en nuestro país porque no tiene sentido perder dos años de inmunidad [al HPV] cuando aún no se van a iniciar relaciones sexuales", precisó la doctora Analía Tablado, presidenta de la Sagij.

Pero además de las niñas, las guías locales indican que se puede inmunizar cualquier mujer en edad reproductiva hasta los 26 años que haya o no tenido relaciones sexuales. Si las tiene, a su vez, debe reunir requisitos: que el Papanicolaou y la colposcopia sean normales y que el ginecólogo compruebe que no está infectada por el HPV. "Esta vacuna es preventiva, no terapéutica -aclara el consenso-. No fue elaborada para tratar lesiones provocadas por el HPV", como las verrugas genitales.

El virus se transmite casi siempre por vía sexual, pero también de madre a hijo, o por contacto con personas infectadas que cuidan niños y no se higienizan adecuadamente. De las 13 cepas de alto riesgo, es decir, con capacidad cancerígena, la 16 y la 18 causan más del 95% de los cánceres cervicales, aunque 40 de los cien subtipos conocidos afectan la mucosa genital de mujeres y varones. La vacuna se diseñó y aprobó para uso femenino.

Buena, pero muy costosa

Según la doctora Tablado, es "buena, segura y una herramienta más de prevención". Pero el mismo consenso aclara que las mujeres que opten por utilizarla -y puedan acceder a su altísimo costo- no deben dejar de hacerse los controles ginecológicos, como el Pap y la colposcopia, ni evitar usar preservativos.

"Cuando esos dos estudios se repiten anualmente, siguen brindando buena cobertura contra el cáncer cervical, pero no así de las lesiones previas que hay que tratar. Esa es la diferencia con la vacuna, que también previene la aparición de las lesiones", comentó la doctora Laura Fleider, integrante del Servicio de Ginecología del Hospital de Clínicas, que participó en el consenso.

De hecho, la vacuna previene hasta un 70% la probabilidad de desarrollar cáncer de cuello uterino y hasta un 90% el riesgo de tener verrugas genitales. "Protege sólo de los tipos virales incluidos en ella, por lo que hay que seguir usando preservativo y hacerse los controles ginecológicos", insistió Tablado.

Claro que el costo de la vacuna cuadrivalente, que es la que ya está disponible en las farmacias y protege de cuatro subtipos del HPV (dos benignos -6 y 11- y dos malignos -16 y 18-), todavía es inaccesible: cada una de las tres dosis que deben aplicarse cuesta 926,4 pesos; es decir que el esquema completo llega a casi los 2800 pesos. Sólo PAMI y Qualitas cubren el 100% de su costo, y hay obras sociales y prepagas que se hacen cargo de entre el 30 y el 70 por ciento.

"Este es el punto más problemático de la vacuna -aseguró la experta de la Sagij, entidad que declaró no tener conflicto de intereses en la elaboración de las guías-: es cara y no la va a cubrir el Estado, y lo cierto es que el cáncer de cuello uterino en nuestro país es más frecuente en las mujeres de bajos recursos, con menos acceso a los controles ginecológicos y, ni hablar, a la vacuna."

También participaron en el consenso las sociedades argentinas de Pediatría, Virología y Salud Integral del Adolescente, la Asociación Argentina para el Estudio de las Infecciones en Ginecología y Obstetricia, Lalcec, el Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes y el Instituto Malbrán.

UNA VACUNA PARA PREVENIR EL CANCER DE CERVIX.

Planteo del problema y base racional

El cáncer de cuello de útero es un serio problema de salud pública. Es teóricamente evitable, prevenible, con un muy prolongado período en que puede ser detectado y tratado en forma curativa. En otras palabras, las pacientes tendrían amplia oportunidad (años !) para acceder a la atención médica que detectase las etapas "pre-malignas", o la lesión maligna incipiente, con recursos tan simples como un Pap. Desde este análisis, prácticamente toda muerte por cáncer de cuello de útero es (además de una tragedia), un dedo acusador apuntado a la situación de salud pública, y a una falta de acceso a cuidados médicos elementales - por diversas causas.
Los nuevos casos anuales de cáncer de cuello de útero estimados en el mundo (incidencia global) son unos 400.000, y el número estimado de muertes anuales alcanza 200.000 (1,2). La mayor parte de las muertes sucede en países pobres, donde el cáncer de cuello es la enfermedad maligna ginecológica más importante. El número de muertes anuales estimadas en la Argentina oscila alrededor de 1.000, con una tasa de mortalidad anual de aproximadamente 5 por 100.000, típica de país no-desarrollado, y (atención, señores Ministros de Salud de hoy y siempre!) esa tasa prácticamente no se ha modificado desde 1967 (3).

La infección por el virus de papiloma humano (HPV) es considerada actualmente la principal causa de las displasias y del cáncer de cuello de útero, y particularmente, el tipo HPV 16. Hay evidencia que sugiere que algunas variantes del HPV 16 se asocian más fuertemente que otras con el riesgo de cáncer de cuello. El mecanismo propuesto sería que el HPV 16 codifica una proteína capaz de inactivar la función de ciertos genes normales (llamados genes supresores de tumores). De este modo, (y en forma equivalente al acto de cortar los cables del freno), la replicación celular quedaría des-regulada, mal controlada.

El principal agente causal del cáncer de cuello uterino es conocido: el virus HPV-16, un virus oncogénico que inactiva genes supresores de tumores.

La identificación de este virus como factor causal implica que el desarrollo de una vacuna efectiva contra el HPV de alto riesgo (HPV 16) podría prevenir el desarrollo de enfermedad premaligna y maligna del cuello de útero.
En base a estos datos, diversos grupos de investigadores intentaron desarrollar estrategias de inmunización (vacunas) contra el HPV 16.

Estado actual del desarrollo. Estudio en fase I.

Uno de los enfoques más utilizados en el desarrollo de una vacuna fue el empleo de una proteína del envoltorio viral (cápside), llamada L1. Esta proteína se organiza conformando partículas seudo-virales, y tiene la capacidad de generar anticuerpos neutralizantes. Este enfoque dio buenos resultados en animales de experimentación.
Sin embargo, los papilomavirus son específicos de cada especie, y los HPV no inducen enfermedad en animales. En otras palabras, es necesaria la evaluación en humanos.

Recientemente se ha publicado uno de los primeros estudios en humanos con una vacuna basada en la proteína L1 del HPV 16 (4). El ensayo se llevó a cabo en la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Maryland, USA.
En resumidas cuentas, los investigadores administraron tres dosis de la vacuna - por vía intramuscular - sin y con diferentes "adyuvantes" (productos químicos que facilitan la respuesta de anticuerpos por parte del organismo - frecuentemente utilizados en otras vacunas comercialmente disponibles), a mujeres sanas, que se ofrecieron como voluntarias, y brindaron su consentimiento por escrito, una vez informadas de los riesgos y beneficios posibles. Los investigadores evaluaron una dosis "baja" 10 microgramos, y otra más alta, 50 microgramos de vacuna. A modo de control, algunas mujeres recibieron inyecciones sin el principio activo de la vacuna (solamente el adyuvante y una sustancia inerte - placebo). (De este modo, se investigó la posibilidad de una reacción de anticuerpos no debida a la vacuna). Las dosis de vacuna fueron administradas al ingreso ("mes 0") y luego al mes, y otra vez al cuarto mes. Este tipo de estudio, en que una vacuna se administra por primera vez a humanos, buscando, entre otros datos, la dosis apropiada y tolerada, es llamado ensayo de fase I. Es importante resaltar este punto, ya que es el paso inicial apropiado para cualquier estudio de un nuevo medicamento en humanos: la búsqueda de una dosis, segura, tolerable.

Participó un total de 72 mujeres, de 18 a 29 años de edad, con bajo riesgo de exposición a HPV 16. Se determinaron los niveles de anticuerpos contra HPV 16 antes de la vacunación, y a intervalos periódicos, así como otros controles rutinarios de seguridad. Sólo 6 de las 72 mujeres fueron seropositivas para HPV 16, antes de la vacunación.

Todas las formulaciones de la vacuna (con diversos adyuvantes) fueron bien toleradas. Todas las mujeres que recibieron la vacuna mostraron producción de anticuerpos, detectada en la sangre (suero), un mes después de la segunda dosis de vacuna. Las concentraciones de anticuerpos fueron mayores con la dosis más alta (50 microgramos), y luego de la tercera inyección. Se obtuvieron respuestas de anticuerpos aún en las mujeres que no recibieron el adyuvante. Los niveles de anticuerpos detectados fueron elevados: unas 40 veces superiores a los habitualmente producidos por la infección "natural" por el HPV 16.

Qué tenemos hasta aquí?

Hay una vacuna...
  • Bien tolerada en las dosis evaluadas,
  • Que genera anticuerpos en la sangre de las mujeres que la reciben, al mes de la segunda dosis.
  • Que no necesitaría adyuvante para producir este efecto.
  • Que genera niveles elevados de anticuerpos: superiores a los de la infección por el propio virus HPV 16.

Todavía no sabemos:
  • Si disminuye el riesgo de lesiones premalignas o de cáncer de cuello de útero.
Esta tarea queda para los estudios posteriores, algunos de los cuales están en curso.

Cuál sería el potencial sanitario de una vacuna efectiva?
Enorme!
Solamente recordemos: se hablará de ello cuando sea finalmente demostrada efectiva (esta vacuna o cualquier otra).

Posibles limitaciones?
El costo. Una vacuna de costo elevado podría no ser ampliamente accesible, lo cual diluiría su impacto potencial.
Donde no es fluido el acceso a cuidados generales y atención médica primaria... será accesible la vacuna?

Conclusión
Se ha iniciado un nuevo camino, que puede acercarnos al objetivo de prevenir un cáncer de elevado impacto sanitario (5).
Una de las mejores noticias del año en el área Prevención!

cancer del cervix

El cérvix es la parte más baja y estrecha del útero que sirve como el canal del nacimiento. Como todos los órganos del cuerpo, está formado por diferentes tipos de células. Los diferentes tipos de cáncer del cérvix toman sus nombres del tipo de células que los originan. Aproximadamente de 85 a 90 por ciento son carcinomas celulares escamosas. Las células escamosas son células delgadas, llanas que forman la superficie del cérvix. El restante 10 a 15 por ciento son adenocarcinomas típicos que empiezan en las células de la glándula productora de mucosa. Si el cáncer tiene rasgos de ambos tipos se le llama mixto (o carcinoma escamoso).

¿Quién está en Riesgo?
Cada año aproximadamente 15,000 mujeres de los Estados Unidos son diagnosticadas con cáncer del cérvix, y alrededor de 4,100 morirán de esta enfermedad. El cáncer del cérvix ocurre más a menudo en las mujeres mayores de 40 años. El cáncer del cérvix no-agresivo, que se caracteriza por que las células anormales se limitan a la superficie del cérvix, es tan común como el tipo agresivo. Se denomina cáncer del cérvix agresivo cuando las células anormales se encuentran más profundamente en el cérvix o se han extendido más allá del cérvix en otros órganos o tejidos. Cuando es detectado y tratado a tiempo este tipo de cáncer del cérvix puede curarse.

El cáncer del cérvix era una de las causas más comúnes de muerte de cáncer en las mujeres de los EUA. Sin embargo, entre 1955 y 1992, el número de muertes por cáncer del cérvix se redujo en un 74 por ciento. La razón principal para esta caida se debe a la introducción y uso de la prueba del Pap que descubre las células del cérvix anormales para encontrar el cáncer del cérvix temprano.

Ahora la proporción de supervivencia para mujeres con cáncer agresivo temprano del cérvix es 92 por ciento. La proporción de supervivencia de cinco años global (para todas las fases combinadas) es aproximadamente 70 por ciento. Para el cáncer del cérvix no-agresivo, la proporción de supervivencia de cinco años es casi 100 por ciento.

Un factor de riesgo importante para el cáncer del cérvix es la infección con ciertos tipos del virus del Papiloma humano (VPH), la familia del virus que causa las verrugas. Los investigadores han encontrado un riesgo más alto de cáncer del cérvix entre mujeres que comienzan a ser sexualmente activas a una edad temprana y entre aquéllas que han tenido muchos compañeros sexuales. Estas conductas aumentan el riesgo porque contribuyen a una probabilidad mayor de infección por los microorganismos sexualmente transmitidos, incluído el VPH. El riesgo de cáncer del cérvix también es más alto entre las fumadoras y mujeres con sistemas inmunológicos debilitados. Las mujeres que no se realizan las pruebas del Pap regularmente tienen un mayor riesgo. Se cree actualmente que, en muchos casos, el cáncer del cérvix se desarrolla cuando dos o más factores de riesgo actúan juntos.

Nuestra Investigaciones

Estudio del Centro de Investigaciones Hutchinson
Los estudios en colaboración entre los doctores James McDougall, Janet Daling, Steve Schwartz, Peggy Porter, y Denise Galloway, investigadores del Centro Hutchinson, fueron los primeros en demostrar que el material genético del Virus del Papiloma Humano (VPH) se encuentra de forma consistente en los tumores del cérvix, y verificaron la relación entre la infección de VPH y el desarrollo de cáncer. Más recientemente, investigadores del Centro encontraron que una versión específica del Virus, llamada VPH 18, que se encuentra en 30 por ciento de mujeres con cáncer del cérvix, parece estar asociado con una mortalidad del doble de otros cánceres del cérvix.

Nuestros investigadores están investigando ahora por qué ciertas formas de VPH contribuyen al crecimiento celular anormal que puede llevar finalmente al cáncer del cérvix. Por medio de la investigación molecular, los investigadores están determinando qué sectores de las células del cérvix se regulan inadecuadamente en la infección del virus.

Además de estudiar la relación del VPH con el cáncer del cérvix, los investigadores están estudiando los cambios genéticos causados por el virus, para entender bien la sucesión de mutaciones del gen que causa la división celular desenfrenada. Ellos también están trabajando para caracterizar la reacción inmunológica del cuerpo al virus e identificar cómo los anticuerpos al virus se desarrollan en el organismo. Esta investigación podría ayudar en el desarrollo de una vacuna.

En 1997, los investigadores del Centro Hutchinson jugaron un papel importante en el primer logro mayor para la comprensión del cáncer del cérvix en 40 años. Cinco estudios, incluyendo uno coordinado por el Centro Estadístico del Grupo de Oncología de Suroeste (SWOG) mostraron que el tratamiento combinado con quimioterapia y radiación puede reducir a la mitad la frecuencia del cáncer del cérvix y los fallecimientos provocados por la enfermedad, en comparación con la radiación sola. Los estudios animaron al Instituto Nacional del Cáncer a recomendar que los médicos traten a las pacientes con la terapia de combinación.

Los investigadores también están trabajando para desarrollar opciones de tratamiento para las mujeres con cáncer del cérvix avanzado. Una opción actualmente en estudio es el trasplante de células "nonmyeloablative", también conocido como un mini-trasplante. Este tratamiento es similar a un trasplante de la médula ósea, pero involucra dosis muy bajas de radiación combinadas con drogas immuno supresoras y el trasplante de células. La meta del procedimiento es establecer un efecto inhibidor del injerto en contra del tumor por el que las células trasplantadas den fuerza al propio sistema inmunológico del paciente y destruyan el tumor.

Mientras el éxito de la prueba del Pap ha aumentado drásticamente la proporción de supervivencia al cáncer del cérvix en los Estados Unidos, no ha sido ampliamente adoptado en muchos países en el mundo donde las muertes del cáncer del cérvix permanecen altas. El Centro apoya activamente proyectos que animan a las mujeres, sobre todo aquéllas de culturas diferentes, a realizarse la prueba del Pap regularmente y exámenes pelvicos para lograr el descubrimiento temprano de la enfermedad. Una muestra de esto es el proyecto Control del Cáncer del Cérvix de las mujeres chinas norteamericanas. El propósito de este proyecto es el aumentar el uso de la prueba del Pap entre las mujeres chino-americanas en Seattle y las mujeres chino-canadienses en Vancouver, Canadá.

Entender la relación entre los viruses y el cáncer
El riesgo de cáncer del cérvix es mucho más alto para mujeres que han padecido infecciones virales transmitidas sexualmente. La investigación pionera de la Dra. Denise Galloway ha llevado a una comprensión de los vínculos complejos entre estos viruses y el cáncer.

En particular, Galloway descubrió que la infección del virus del Papiloma Humano (VPH) puede activar las etapas iniciales del cáncer del cérvix. Sus estudios han mostrado que las infecciones de VPH genitales son sumamente comunes y que los anticuerpos se desarrollan despacio en los individuos infectados, y se quedan en el cuerpo durante décadas para proteger contra la re-infección con el mismo tipo de VPH. Entender cómo funciona esto es propósito del laboratorio de Galloway.

Un avance interesante es el desarrollo de vacunas para prevenir la infección del VPH que protegería finalmente contra el cáncer del cérvix. Estas vacunas se encuentran actualmente en la fase 3 de pruebas.